Ser un buen jefe

por | Ene 29, 2020 | Emprendimiento | 4 Comentarios

Los empleados son personas como tú o como yo, son seres que tienen sueños, metas, objetivos, anhelos, sentimientos y deseos.

 

Tuve la experiencia de haber sido una jefe terrible en mi proceso de aprendizaje, mientras descubría como ejecutar bien este rol. Fui de esas controladoras, quien supervisaba hora de llegada, cada acción y movimiento de quienes trabajaban para mi empresa. Incluso tenía bloqueadas las redes sociales de la secretaría creyendo que de esta forma lograría que se concentrara en las tareas que le correspondían. ¿Se imaginan una agencia de marketing digital donde los empleados no pueden revisar sus cuentas de social media? Así era yo en aquel entonces, consideraba que debía aprovechar al máximo el tiempo que les estaba pagando y si ellos empleaban ese tiempo en otras cosas diferentes a sus deberes, me sentía robada.

Si te identificas con este tipo de jefe, créeme, estás cometiendo muchos errores, tus empleados nunca serán leales a tu empresa, aprovecharán cualquier oportunidad a la vista para salir corriendo de allí, cuando no estés hablaran mal de ti con tus clientes y proveedores. Un empleado insatisfecho no se preocupa por el bien común de la compañía, no cuida los insumos y bienes de la organización, si tiene la oportunidad de robar clientes o materiales lo hará, porque no tiene sentido de pertenencia. En su interior lo más seguro es que albergue un odio y una rabia crecientes contra ti y tu negocio. ¿Es eso lo que quieres para tu empresa?

Tu empresa es una parte vital de quien eres, quienes lleguen allí deberían contagiarse de tu sueño y de tus proyectos, querer hacerlos suyos también, no odiarlos. La energía que irradias a los demás contagiará su trabajo. ¿Qué tipo de energía quieres transmitir?

Un empleado aburrido causará perdidas en tu organización. Uno feliz aumentará tus ganancias.

Esto lo aprendí con el pasar de los años, dejé de dirigir mi compañía con hostilidad y vigilancia, pues anteriormente lo único que había logrado era sentirme amargada, enojada y aburrida con todos los que trabajaban conmigo, no era feliz. Decidí actuar diferente y de esta forma empecé a obtener resultados diferentes.

Cada vez que llegaba alguien nuevo a mi agencia trataba de ser mejor, de entregarles un espacio de trabajo digno y seguro, donde pudieran ser. Dejé de preocuparme por horarios, de mirar sus computadores y revisar lo que hacían minuto a minuto. Me concentré en lo que debía hacer yo, dirigir su trabajo y delegar tareas. Confié en ellos, solté y descansé, me quité esa carga tan pesada que estaba llevando a mis espaldas.

Algo que logré y que me enorgullece, es que muchos de ellos a pesar de que ya no trabajan conmigo, siguen siendo mis amigos, los admiro por su gran talento y si debo recomendarlos lo hago con todo mi amor y pasión, ahora mismo escribiendo este artículo pienso en tres de ellos y se me dibuja una sonrisa en los labios. Solo tengo cosas buenas para decir de ellos. Creo que gracias a la actitud renovada y mejorada que tuve con ellos en su paso por NeoCiclo, saqué lo mejor de su personalidad y talento.

Tus empleados son seres creativos, pídeles consejos o ideas cuando tengas un problema o un proyecto en mente, no lo hagas todo tú solo, ten en cuenta a tu equipo, te sorprenderás con los resultados.

Confié en estas personas, abiertamente les contaba cada movimiento de la empresa, relaciones con clientes, precios, alianzas, perdidas y problemas, pues eran parte de mi sueño, no eran ajenas a lo que estuviera ocurriendo. Lo más maravilloso era que ellos se portaban igual, me contaban sus tragedias y alegrías y esto me hizo ser más humana.

Ellos se convirtieron en parte fundamental de la organización y aportaban toda clase de ideas para solucionar situaciones. Si alguno de ellos cometía un error, no les reprochaba, buscábamos juntos soluciones y esto ellos lo valoraban, dando siempre lo mejor de sí y cumpliendo siempre sus deberes en el tiempo pactado y con excelente calidad.

Cómo te escribí al inicio de este artículo, los empleados son personas, trátalas como te gustaría que trataran a tus clientes, eso será lo que hable de ti cómo líder.

 

“Administrar es hacer las cosas bien; liderar es hacer las cosas correctas” – Peter Drucker y Warren Bennis –